Preinfant participa en el XV Foro contra las Violencias de Género abordando las violencias durante el embarazo

Preinfant participa en el XV Foro contra las Violencias de Género abordando las violencias durante el embarazo 2019-11-22
Publicado el 22/11/2019 en Embarazada, General, Profesionales

 Preinfant al XV Fòrum contr ales violències de gènereEl XV Foro contra las Violencias de Género se celebró los días 7, 8 y 9 de noviembre de 2019 en el Espacio Francesca Bonnemaison de Barcelona, ​​y giró en torno a las violencias machistas en la infancia y la adolescencia.

El equipo de Preinfant de ABD lideró la charla "LAS VIOLENCIAS DURANTE EL EMBARAZO TRASPASAN LA PLACENTA. Propuestas de transformación y experiencias de intervención desde una perspectiva de género y de empoderamiento de las mujeres ".

Las profesionales de Preinfant -programa deABD– trabajamos con mujeres en situaciones de vulnerabilidad, embarazadas y madres con niños y niñas de 0 a 3 años, y observamos en el día a día el impacto que la violencia machista tiene sobre las mujeres, los niños/as y en el vínculo afectivo entre madre y bebé. Y es que las violencias traspasan la placenta, pero, ¿de qué hablamos exactamente cuando hablamos de violencias durante el embarazo?

Las violencias que recibimos las mujeres durante el embarazo y la crianza: Datos

La tesis doctoral Violencia de pareja durante el embarazo en mujeres que dan a luz en hospitales públicos de Andalucía" (2015) de María Casilda Velasco Juez es el primer estudio sobre la violencia machista en mujeres gestantes realizado en España. Algunas de las principales conclusiones son que 1 de cada 4 mujeres sufre agresiones físicas, verbales y sexuales durante el embarazo; y que el 21% de las mujeres han sufrido violencia emocional, y un 36% confesó que la violencia física era diaria.

En la misma línea, la tesis de Analía Gómez (comadrona), una investigación acción participativa llevada a cabo en los ASSIR de Hospitalet de Llobregat (2005) concluye que la violencia machista es un problema de salud pública. Y por lo tanto, las y los profesionales de la salud tienen una gran responsabilidad en la prevención, detección y abordaje de esta. Las matronas, especialmente, ocupan una posición clave.

Concluye también que en muy pocas ocasiones las mujeres revelamos de manera espontánea que sufrimos violencia, la sufrimos en silencio. Si no se pregunta, sólo se identifican los casos de violencia física. De hecho, se estima que de las mujeres que asistimos a los Servicios de Atención Primaria de Salud, entre 17-25% sufrimos violencia machista, aunque el motivo por el que consultamos no siempre es una lesión por agresión.

Es fundamental, por tanto, la sensibilización y formación de las matronas para mejorar las habilidades en los aspectos comunicativos y legales, la comprensión del ciclo de la violencia machista y la capacidad para la detección de los signos y síntomas de la misma.

Violencia de pareja, violencia intrafamiliar, y violencia del sistema

Hay 3 tipos de violencia que afectan en el embarazo y la crianza. Por un lado, encontramos la Violencia de pareja que se puede dar antes, durante y después del embarazo, con relaciones con control emocional, en algunos casos con episodios de violencia física, relaciones sexuales en las que deciden poco o nada sobre cuándo y cómo tener sexo, y sobre qué métodos anticonceptivos utilizar, y en consecuencia embarazos no planificados ni deseados. A menudo las parejas no asumen este embarazo y rompen la relación. En estos casos, las mujeres se hacen cargo de esta nueva situación de gestación solas, en el mejor de los casos con el apoyo de su propia familia.

Por otro lado, encontramos la Violencia intrafamiliar. En nuestra práctica diaria encontramos mujeres que han vivido violencia por parte de su familia de origen en su infancia y adolescencia. Por lo general, las personas que han ejercido esta violencia han sido sus progenitores (padre y/o madre), u otros parientes que las han cuidado. Con el embarazo puede seguir la violencia (emocional, física o sexual). Por ejemplo, algunas chicas se encuentran con el rechazo frontal de la familia y a menudo no consideran su voluntad, reciben presión ya sea para que aborte o todo lo contrario, etc. Una vez que la chica da a luz, la familia puede darle apoyo o dejarla sola, con las consecuencias que comporta.

Por último no podemos olvidar las Violencias del sistema (Sanitario, educativo, social y legal). Algunos ejemplos de esta violencia es el no cumplimiento de derechos como: ser atendida por el sistema público de salud, no sufrir violencia obstétrica, derecho a seguir estudiando en el instituto/escuela, derechos laborales, derechos de inmigración, etc.

Y todo esto no sólo impacta en la mujer sino que tiene consecuencias directas sobre el/la niño/a, incluso antes de nacer.

Detección y acompañamiento de situaciones de violencia durante el embarazo

Los y las profesionales y la ciudadanía en general debemos conocer que la violencia machista es estructural y sistemática contra las mujeres, y que las mujeres gestantes estamos en una situación de mayor vulnerabilidad. Además, es necesario que todas las personas que atendemos a mujeres embarazadas nos pongamos las gafas de la detección.

El sistema de salud es el principal servicio que atiende a la mujer gestante. Hay múltiples ocasiones para la detección de la violencia a lo largo del embarazo, parto y puerperio (consultas de Atención Primaria y Atención Hospitalaria, ingresos, urgencias, sala de partos, neonatología, pediatría, etc.). Y hay una serie de señales de alerta a las que hay que estar atentos y atentas: embarazos no deseados, el poco incremento de peso en la gestación, las infecciones vaginales, urinarias de repetición o de transmisión sexual, el incumplimiento de las citas o tratamientos, el consumo de tóxicos, depresión, ansiedad, trastornos alimentarios,… Estos indicadores se recogen en el Protocolo para el abordaje de la violencia machista en el ámbito de la salud en Catalunya de la Generalitat de Catalunya.

Propuestas para detectar y acompañar una situación de violencia durante el embarazo

En primer lugar, nos parece esencial el establecimiento de un vínculo significativo entre la profesional y la mujer gestante. A través de este vínculo la mujer podrá revelar su situación de violencia en un entorno de seguridad y confianza, y las intervenciones de la profesional no serán recibidas como un juicio o un riesgo.

En segundo lugar, es necesario que el servicio sea accesible de forma sencilla. La disponibilidad y la flexibilidad son actitudes profesionales que facilitarán la vinculación y la atención de las mujeres gestantes.

Por otra parte, hay que hacer un trabajo en red poniendo la mujer y el/la niño/a en el centro. La mujer debe ser conocedora de la información que se comparte y con un papel activo en el establecimiento de objetivos y planes de trabajo compartidos con otros servicios (de salud, sociales, comunitarios ...).

En conclusión, desde Preinfant consideramos que los profesionales tenemos la obligación de dar el mejor apoyo a la madre y el bebé, para favorecer su empoderamiento en la rotura de la violencia. Nos encontramos pero con una paradoja: un sistema que no da cobertura a las necesidades básicas de la mujer y el/la niño/a, y por lo tanto, los pone a ambos en riesgo y los evoca a seguir en el círculo de la violencia.

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